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miércoles, 7 de octubre de 2015

Diario de abordo X

Día  789 del un mes cualquiera del año en el que todo estaba patas arriba

Queridos navegantes de esta locura:

¡Gloriciosos días nos han precedido! Creíamos que la travesía por el mar del silencio seria demasiado para nuestra nave, nuestros víveres, nuestro amado ron y, sobretodo, nuestras cabezas. Pero una vez más hemos apaciguado todas las voces y hemos logrado lo imposible. Os ahorraré los detalles de lo que hemos visto pues, compañeros, no hay nada mejor que los propios recuerdos, indescriptibles. Imborrables.

¡MALDITOS MIEDOS! Nos hacen tan pequeños. Nos dejan navegando en un río de escasa profundidad y anchura. Somo como pequeños gnomos enfrentándose al monstruo de las siete mil cabezas. ¿Porqué hay que temer a las cosas que no conocemos? ¿Y a las que si conocemos? Esto es mas absurdo aun, el conocerlos, porque si ya los conoces es que has conseguido salir gloricioso de ellos alguna vez. Es estúpido, camaradas. Una vez pasado, ya no tienes porqué temerle más. Si se ha hecho mas fuerte, tú has tenido el mismo tiempo que él y también habrás logrado mejorar tu valentía.

Cuando venga esa sombra negra, esa que empieza mordiendo los pies, haciendo que no los consigas sacar de la cama. Cuando los pelillos de los brazos se te empiecen a erizar, y lo único que consigáis oír sea vuestra agitada respiración. En el momento en el que creáis que se os ha paralizado todo el cuerpo y notéis una masa detrás vuestra... Daos la vuelta, respirar lo mas hondo que podáis, cerrar los ojos y al abrirlos encontrad los suyos. Coger todo el coraje que vuestras entrañas os permitan y enfrentaros a él. Si esto no surte efecto, darle un buen trago al líquido dorado mágico y hacerlo. Pero hacedlo, es lo importante. No dejéis que os devore por dentro. No os dentegáis nunca más ante algo porque OS vengan esas horripilantes sensaciones. Nunca.

La vida es demasiado hermosa como para perderse pequeños placeres por él. Es única, increíble y auténtica. Nada te puede separar de tu sueño, ni siquiera una cosa negra paralizante. Y si falláis, pero aún así tu corazón te insta a seguir, levantaros y no os detengáis. Blandir vuestra espada (metafórica) con fuerza por todos los frentes posibles, no desistáis, hasta que no caiga. No habrá miedo que derrote a nada, nadie que haya estado, pensado en el barco Pesadilla ( irónico ¿no?)

Vuestro desamiedado capitán
El Capitán

martes, 26 de mayo de 2015

Diario de abordo IX

Día cincuenta y siete de un mes cualquiera del año en el que pasaban las horas

Queridos navegantes de esta locura:

Hay decisiones que tomar en esta vida, cosas que dejar atrás, cosas con las que seguir adelante. Hay sueños que impulsan esta toma de decisiones y hay miedos que las retrasan. Todo pasa, puede que sea verdad eso que dicen, puede que en la caverna del olvido, en el mar imperecedero, se encuentre el libro del destino. Quizás si que hay un escritor que: con la pluma de un pájaro Dodo y la tinta de un Gamusino, escribe el sino de todos nosotros. ¿Y que más da? Por mucho que eso exista, tú eres el dueño de tu destino. Tus decisiones marcan tu camino, y tus miedos ponen las piedras en ellos. 

Camaradas, hoy hemos perdido a muchos de nuestros tripulantes. Nos hemos quedado bajo mínimos. El poder, la codicia y el oro, han arrastrado a muchos de nuestros marineros con otro capitán. Pero, ¡COMPAÑEROS! ¿Qué nos deja eso? Más Ron para nuestras dulces bocas, mas porcentaje del oro por cabeza y sí mas trabajo, pero más recompensa. La perdida de personas a lo largo del viaje es algo normal, muy pocas personas van a estar ahí todo el trayecto. Y menos, cuando no hay destino fijado, cuando la brújula cada mañana señala un Norte diferente. Asi que dejad de fregar el roble con vuestras lágrimas y ¡Alzaros! Brindar por aquellos que se fueron, por los momentos vividos y por el camino que nos queda. 

El trayecto es demasiado corto, como para malgastarlos en cosas que no van a volver. Coged el timón de nuestro buque Pesadilla y dirigiros hacia el rumbo que os marqué vuestra brújula. Coged todo lo que podáis de la bodega y llenaros el gaznate de aquello que ansiáis. Reir o no, pero no os quedéis mirando el vaivén de las olas, mientras la vida pasa, porque eso no sirve de nada. 

Sin rumbo definido, vuestro temido Capitán. 

jueves, 13 de noviembre de 2014

Diario de abordo VIII

Día setecientos mil sesenta y cuatro de un mes cualquiera del año en el el principio era el fin.

Queridos navegantes de esta locura:

     Os acordareís de lo ídilico que parecía todo en el ultimo día que pude escribir. Los buenos tiempos, duran y perduran en nuestra memoria. Aunque ahora no nos va tan bien, no podemos quejarnos de absolutamente de nada. Bodegas que cantan al son de los barriles de ron, los marineros se quedan en los puertos con las mujeres más bellas que puedan existir y las sirenas ya no entonan más su canto. Puede que no sean los mejores tiempos, pero ¡por Poseidon, que mas de uno querría nuestra vida!

     Camaradas, ¡levantad vuestras botellas de ron y bebed en nombre de vuestro capitán! Gritad, entonad las canciones que alejan a las sirenas y brindan de honor a la blanca calavera que luce en nuestra oscura bandera. Reid y llorad, haced lo que mas os plazca. Mientras yo, seguiré escribiendo nuestras hazañas y mis terribles memorias en una libreta que cada vez esta más vacía, como el liquido dorado que hay en esta botella de cristal. 

     Todo lo vivido hasta ahora, solo nos llena de experiencia, de aliento y de estar un poco más cerca de la verdad. No somo sabios aún, y quizás, ni si quiera, esté aún en nuestras manos el destino de nuestra propia vida. Robamos mapas para hallar tesoros que un día fueron escondidos por algún otro temido capitán. Desconocemos cualquier otra hazaña que nos rodea. Y aquí, va otro de mis grandes secretos, el porqué de mi profesión:

     Hace tantos años ya, que se me emborronan las imágenes y ya no se me encoge el corazón cuando me acuerdo de aquellos años. En los cuales, descubrí que no hay mayor tesoro en la tierra que un amigo, pero este también tiene el mismo poder en sus manos, y camaradas, se sufre mas por la perdida de un amigo, que por la de todas las botellas de ron derramadas. Aún así me la jugué, pasé los mejores momentos con ellos, pero de pronto todo se vino abajo. Lo malo de perder a una persona de estas características, es que pierdes la fé en las que imparten el mismo sentimiento hacia tu persona... y poco a poco, van cayendo como fichas de dominó. Te dejan, sin tu haberte dado cuenta, te encuentras solo ante algo o nada.

     De esas experiencias, aprendí muchas lecciones. Hermanos, lo más importante es convivir con uno mismo, disfrutar de nosotros, saber divertirnos, entretenernos, cuidarnos, apoyarnos... tú y solo tú vives esta vida. Te rodean personas que te quieren, que te ignoran, que te abrazan o que te añoran, pero el único dueño de tu vida eres tú. Aferrate a ella como a la espada que guardas con tanto cariño, y nunca te olvides de ti mismo. No digo que no compartas la vida con las demás personas, ni que te lances a la mar tu solo, pero recuerda, que eres la única persona que nunca te va a fallar, por lo tanto para la que mas ron has de guardar.

Con todo y con nada, se despide vuestro capitán, amigo, compañero pero ante todo él mismo.

El capitán.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Diario de abordo VII

Día treinta y tres de un mes cualquiera del año en el que volvimos al principio.

Queridos navegantes de esta locura:

          Las velas no tienen ni una sola sutura, el viento las mece a tal velocidad que es casi imposible visionar nuestra nave, como dirían muchos nos va como viento en popa. Las bodegas están colapsadas de oro y diamantes, las bodegas están borrachas y solo llevan los incontables barriles de ron. ¿Nos podría ir mejor? La verdad es que si la perfección existiera, esto seria su definición.

          Todo este tiempo, mientras nuestra nave roza ligeramente el agua, los camaradas intentamos rebajar el nivel del dorado elixir, me he estado repitiendo una frase una y otra vez. Quizás mentira, o puede que verdad,  eso es un dato absolutamente insignificante en esta historia. De tanto repetirlo, tanto en voz alta como en voz baja, me lo terminé creyendo tanto que hasta que me lo dijeran las otras personas me sonaba igual de real. Pero, compañeros, esto solo duró hasta que recibí un choque de realidad. ¡Blas! ¡Pum! ¡Paff!. A mis oídos fue mas estrepitoso que el sonido del rugir de los cañones.

          Y entonces, ¡batacum tan pum!, toda la realidad se me vino en cara. Y todo ese trabajo, surrealista y inservible, solo cumplió con su función. Y ahora solo me queda una pregunta, una duda sin resolver, un come come... ¿Y ahora qué? Afrontar todo lo que viene y mirar al kraken a la cara. Directamente a los ojos, dejar que sus pupilas se claven en tu cerebro y que su gruñido infernal, se te quede en la memoria, como la canción que empiezas a cantar a primera hora de la mañana y no paras hasta que te desconectas...

"Ron, ron, ron la botella de ron. Brindamos, cantamos, reímos, lloramos, gritad compañeros YOHO. Yoho, Yoho, con la botella de ron..."

          Lo de después, no os lo puedo predecir. No se ni siquiera deciros que pienso hacer, pero hasta que no sea capaz de mirarle a los ojos, simplemente intentarlo, echarle valor, morro y muchos pero que muchos huevos. Por que esta vida es como las mujeres de Puerto Calavera, que o sabes como manejarlas o terminas borracho en una pocilga con cerdos.

          Con la botella de ron en una mano y la brújula en el otro, marcando a cualquierotraparte, se despide vuestro capitán. 

miércoles, 5 de junio de 2013

Diario de abordo VI

Día mil novecientos cincuenta y siete de un mes cualquiera del año en del huracán. 

Queridos navegantes de esta locura: 

Aquí nos encontramos de nuevo, en este mar lleno de tormentas que se revuelven con la venida del huracán. He de volveros a recordar que el paraíso no siempre es tan bonito como lo pintan, y es que, queridos piratas de aguas bravías, ahora mismo todo esta patas arriba, brazos abajo y cabeza a la izquierda. No se ni siquiera como expresar lo que siento porqué ni sé lo que siento. Poco a poco todo se ha ido desvaneciendo, me he quedado privado del néctar dorado al que llamáis ron, las sirenas son mas tiburones que nunca y ya no sé ni si quiera si vosotros realmente queréis que sea vuestro temido capitán. 

¿Sabéis cuando estábamos atrapados entre tantos barcos de la reina, escondidos en una cueva? Cualquier movimiento en falso nos hubiera hecho perder la cabeza, pues ahora mismo tengo la misma sensación, aunque tengo muy claro que la cabeza no voy a perder, físicamente. Pero puede, que no se desvanezcan cosas que ahora mismo son importantes. Algunos dicen que no es para tanto, otros simplemente se limitan a hacer oídos sordos. Bueno, os diré que pueda que no sea tan importante, pero cuando pierdes las dos joyas más geniales que encontraste en tu vida, que te hicieron ser pirata, ya nada lo ves igual. Todo se magnifica por mil hasta que aceptas que hay mas joyas, aunque esas te hayan aportado mucha felicidad durante mucho tiempo. 

¡Ron, ron, ron, la botella de ron. Bebemos brindamos y nos emborrachamos, gritad compañeros yoho! Frase clave para librarse de los males para unos simples piratas. Pero como llevo comentando os en todas las entradas de mi diario, la vida sería demasiado fácil de esa forma. Y el destino, quiere que vivamos, no que nos limitemos a beber, reír y cantar, si no que conozcamos todas y cada una de las partes de la vida. Y va sembrando en nuestro camino semillas que nos harán conocernos, nuestros límites, nuestras debilidades, y cada uno de los recovecos de nuestra persona. Y ahí amigos es cuando el destino muestra su cara más puta, perdón por la parabula, porque nos trae las cosas por grupos, no una a una para que las asimilemos mejor. Nos pone a prueba, nos hace conocer nuestro límite. 

Camaradas, no se que más deciros, se acabó por hoy, dejemos que pase el tornado, vendrá cargado de lo que el destino haya decidido por nosotros aunque nosotros creamos que fabricamos nuestro propio destino. Y ya. Y fin. 

Vuestro confundido y liado capitán. 

viernes, 10 de mayo de 2013

Diaro de abordo V

Dia cero de un mes cualqiera del año en el que todo empezó de nuevo.

Queridos navegantes de esta locura:

Os vuelvo a escribir, esta vez para hablaros de la decepción. Palabra muy extraña, decepcionar implica haber ganado algo con alguien y de pronto echarlo a perder. Compañeros de barril de ron, ya lo dije en su día antes de embarcarme en esta locura que no existía tal cosa, pero me hicieron creer que era real y que podía existir, y aquí estoy, con una botella del dulce manjar alcohólico dorado y creando un mar sobre mi escritorio. Y es que amigos, nunca había llegado a decepcionarme tanto.

Yo creía que estaba en lo cierto, que todo iba bien. Pero un poco de viento en contra y en vez de acabar en Honolulu acabas en el ardido desierto de Sihra, creerme si os digo que no queréis vagar por dicho desierto nunca. Pero no os escribo esto para contaros la historia de como las sirenas se vuelven tiburones, si no, estoy aquí para daros la pista decisiva para encontrar lo que buscamos.

Al principio como cualquier pequeño cambio en la vida, sufres y tienes miedo, te planteas reescribir cualquier mínimo detalle, todo es nada y nada es todo. Después aprendes, para bien o para mal, que las sirenas no son mas que peces que habitan en el mar. Unos, como cuenta la leyenda, terminan convirtiéndose en depredadores hambrientos, otros en cambio se limitan a ayudarte a que te mantengas a flote. ¡¡Arriar la vela mayor pequeños grumetes de agua dulce!! Y estad muy atentos, pues nunca sabes que tipo de sirenas te vas a encontrar.

Si por desgracia, te salen tiburones un día en tu paso. Lucha con ellos hasta que no te queden fuerzas, pero no sobrepases el limite o te devoraran. Y después navega tranquilo, intenta no desconfiar de los demás seres acuáticos  pero tampoco te fíes mucho de ellos, dale lo justo en cada momento. Si tenéis que dejar caer millones de gotas de agua salada, hacedlo así conoceremos más mar del que aprender y para navegar. Pero sobretodo, asimila la gran lección que nos dejo el capitán Barboja: "Solo hay una sirena que nunca se volverá tiburón para ti y esa eres tú mismo. Aprende mantener a flote el barco tu solito y a que tu felicidad no dependa de los demás, entonces tendrás la única clave para seguir".

Reescribiendo su vida y con sentimientos que no se pueden describir, aquí se despide vuestro amigo, el que promete que siempre intentará ser sirena sin transformarse.

El capitán.

jueves, 10 de enero de 2013

Diario de abordo III

Día catorce de un mes cualquiera del  año en el que  mis manos se separaron de las tuyas. 

Queridos navegantes de esta locura: 

                   Desde que volví a retomar el mando de este barco, mi querido barco Pesadilla, me he dado cuenta de lo mucho que habéis malgastado mis enseñanzas. Os pedí, simple y exclusivamente, que solo hicierais una cosa, no hacer nada que yo no hiciera. Habéis casi destrozado el barco, incendiado las bodegas que contenían el liquido dorado, secuestrado y matado sin ninguna piedad. Queridos amigos, debéis que saber que la reputación de un pirata nunca se merece, ningún pirata a sido nunca tan malévolo como lo pintan, puesto que todos son, al fin y al cabo, personas que mantienen algún resquicio vivo de su corazón.

                   Ahora bien, no solo he venido a devolveros todo aquello que habéis perdido, si no porque he descubierto que Anolecra y aquella damisela, no resultaron ser lo que yo creía. Os contaré: 

    Como cuando todas las cosas empiezan, todo era delicioso, cada minuto, cada segundo que pasaba con ella hacia que quisiera detener el tiempo. Cada mirada, cada beso, cada caricia me parecían especiales, infinitos, de aquellos los cuales casi no se ven, que se esconden. Todo parecía un paraíso, como aquella vez que atracamos en Honolulu... ¿ recordáis?, aquello era delicioso. Bien, no se cuanto tiempo pudo pasar, semanas, meses, la perfección se me hacía imperfecta para describir lo que sentía al lado de mi Lady. 
    
     Pero de manera muy rápida, más que a la velocidad a la que navegamos cuando hay viendo a favor,  la perfección perfectamente perfecta se fue disolviendo. Hasta que llegó un día en el que no me quedaba nada. Los besos se habían agotado, nada era ya excusa para volver a desear probar esos maravillosos y dulces labios, y cuando (por algún extremo casual) los degustaba de nuevo, ya no eran dulces, eran amargos y agrios a la vez. Yo quería seguir creyendo que podíamos ser los dos de nuevo, volver a entendernos, compenetrarnos con el hecho de rozar su mirada... Pero queridos piratas, el amor no atiende a ni una sola regla, nada, y llego el momento en el que nuestros ojos se volvieron a compenetrar, pero esta vez para decirse adiós. Un adiós que era tan necesitado como alargado, tan intuitivo como inesperado, solo pronunciamos aquella frase. 

     "Maldita dulzura la nuestra"

     Camaradas, el amor no se gasta de usarlo, el amor se gasta cuando te dejas de fijar en los detalles. Cuando la sonrisa de una bella dama ya no quieres que sea especial, cuando ya no buscas sus ojos entre la gente de la calle para sorprenderte si la ves, en no buscarla en tus sueños, en mantener la rutina... El amor es tan frágil como el recipiente que contiene nuestro maravilloso ron. Con el mínimo golpe, se resquebraja y se descompone en millones de pedacitos que nunca volverán a encajar perfectamente. Por lo que voy a terminar dándoos un consejo, de vuestro capitán pero sobretodo de un buen amigo: Si alguna vez amáis a una mujer, no dudéis en perseguirla y si la alcanzáis no dudéis en hacer que se enamore de vosotros día a día, los 1257 días del año. 

De nuevo, vuestro temido Capitán. 

lunes, 10 de septiembre de 2012

Diario de abordo (II)


Martes cuarenta y tres, del mes en que me enamoré de tu mirada.

Queridos navegantes del barco Pesadilla:

Tras encontrar varias veces tierra, saquear mil ciudades y bañarnos en oro, siento que todo este tiempo os he estado fallando. Creo que ha llegado la hora en la que os tengo que contar la verdad, sin tapujos, sin moscas en la boca. Llego aquel día, en el que me situaré en la popa y os confesaré todos mis secretos. Queridos piratas, queridos amigos, no soy quien creíais que era. Deje de ser quien fui el día que saqueamos Anolecra.

Vivimos a la deriva, sin rumbo, siguiendo mapas en los que se ven cruces rojas y se esconden tesoros. Buscamos sin cesar aquello que es material, aquello que nos pueda proporcionar la alegría de tener cosas… Queridos amigos, llegó el punto en el que lo material ya no me aportaba felicidad, aunque con riqueza era más fácil soportar la tristeza. Me siento todas las noches en el mástil más alto de la vela mayor. El sonido del mar hace que mi cabeza se sumerja en lo más profundo de mis pensamientos, y es ahí cuando me doy cuenta que por mucho que llenemos el barco Pesadilla con oro y alhajas, nunca podremos llenar muchos huecos que quedan vacios en mi mente.

Dormimos cada noche con una mujer diferente, cada dos por tres abandonamos a muchos de nuestros compañeros como si se tratara de trozos de pan. El ron cada vez se consume más rápido aunque yo intente manteneros sobrios… ¿y qué? Camaradas, compañeros, decirme ¿Qué felicidad os a proporcionado todo este caos en el que nos vemos sumergidos?

Vosotros, mis amigos, mis compañeros y mi familia, vosotros mas que nadie deberíais saber que vivo enamorado del infinito, de la belleza y de las cosas que hacen que este mundo sea un poco mas maravilloso, cosas que el dinero nunca, y bien digo NUNCA podrá comprar. Pues queridos, ya no se me ocurren excusas para seguir sonriendo. Mis papilas gustativas se han cansado del liquido dorado que según vosotros, proporciona la felicidad. Y es amigos, que me enamorado. He caído en las redes de una sirena que no vive en el mar,  de aquella que ha huido de nosotros millones de veces, hasta aquel día que nos plantó cara en Anolecra.

No puedo seguir navegando sabiendo que ella pueda estar en algún puerto esperando. Su voz se ha metido en mi cabeza como una taladradora y no me deja casi ni respirar. Solo me queda el recuerdo de cuatro fotos desenfocadas y un collar robado. Aquí y ahora, abandono este barco, os dejo al mando de Pesadilla. No espero lagrimas, ni un festín. Simplemente os dejo con este diario de abordo y todo el oro robado. 

Acordaos siempre de aquel capitán que tuvisteis una vez, aquel que no solo os proporcionó lo que andabais buscando, si no, aquel que os dejo a la deriva por este mar. 

Un capitán, un amigo y un hermano. 

lunes, 21 de mayo de 2012

Diario de abordo

Domingo treinta y cinco de un mes cualquiera del año en que tú y yo nos conocimos.
" Quiero dibujar sonrisas como la luna, y no me ayuda que no me quieras ver ya, ni en pintura"

Queridos navegantes de esta locura,

          Llegamos al día número mil ciento sesenta y tres de esta travesía. Los víveres se están acabando, el agua la tenemos que racionar como si de pan se tratara. No queda más que tres peces que pescamos ayer, cinco barriles de ron y tres litros de agua. Queridos pasajeros del barco pesadilla, os he intentado mantener sobrios durante todo el viaje, para que vierais con qué pies caminabais y hacia que rumbo. Llega el momento en el que se lo voy a dejar todo a la imaginación, que ya el alcohol os dejará ver solo lo que queráis ver. Yo ya no voy a participar más como capitán de esta pesadilla.

          Os mentiría si dijera que no he probado ese ron antes, que no bebí muchas veces para olvidar nuestras tardes deambulando por este mar. No os dí, pues pensé que sería mejor para vosotros no probar ese liquido dorado que solo os haría perder la cordura. Llegado este momento he de confesaros que nunca supe hacia donde nos llevaba el rumbo que os indicaba. Nunca seguí ningún mapa, ni ninguna ruta antes navegada por un temido pirata. Os deje que me guiarais con vuestros propios pasos, hacia el camino que vosotros marcabais. No hemos alcanzado tierra, ni paraíso alguno... siento que debí exigiros un rumbo determinado.

          En este punto, en el que siento que trazamos círculos, os dejo este mensaje antes de beber ron hasta perder el conocimiento. Hemos superado a las temidas sirenas, con la ayuda de los dioses, hemos sobrevivido en el mundo de los cíclopes y al de las tinieblas. Y no he sido capaz de llegar sin probar un trago de este elixir a casa, no sé siquiera si seremos capaces de llegar a casa. Por lo que, temidos piratas del barco pesadilla, he de confesaros que solo hay una cosa a la que nunca he podido matar, y es al...

- ¡Tierra a la vista!, ¡Capitán estamos salvados!


El capitán arrancó la hoja sobre la que estaba escribiendo y la lanzó por la borda:


Domingo treinta y cinco de un mes cualquiera del año en que tú y yo nos conocimos.

          Queridos navegantes de esta locura,
           Hemos divisado tierra, se acabó el navegar a la deriva, volveremos a ser los temidos piratas de aquel barco pesadilla.