jueves, 3 de noviembre de 2011

Mientiras.

Si yo prometo que intento ser optimista pero...

miércoles, 2 de noviembre de 2011

¿Sellamos un pacto?

- ¿Hacemos un pacto? - Dijo Marta sonriente

- Bueno, depende de en que consista - Contesto Daniel

- Es fácil, no te llevará más que una sonrisa. Tú simplemente escúchame, quédate bien quieto y si te parece bien me sonríes y queda sellado, si no puedes irte, estas en tu derecho. Yo propongo quererte, quiero despertarnos cada mañana con alguna de esas frases de películas como "Buenos días princesa" o simplemente "Buenos días amor". Propongo que seamos uno y no dos, poder contar contigo para cualquier cosa en todo momento. Propongo ser la causa de muchas de tus sonrisas y de pocas de tus lágrimas, o mejor, de ninguna. Propongo hacernos regalos estúpidos, de esos que olvidas en un cajón pero que cuando pasa el tiempo y los encuentras hacen que te sientas especial. Propongo darte las buenas noches y pedirte que sueñes conmigo aunque no lo recuerdes a la mañana siguiente o aunque no haya sido así. Propongo jugar con nuestros labios hasta que se fundan en un beso y que cada uno de esos pellizcos de pasión sean diferentes. Propongo hacer locuras, todas las que queramos, pero siempre con nuestras manos unidas. Propongo no soltar tu mano en mucho tiempo. Propongo buscar nuevas proposiciones tumbados en el césped o en la cama, perdiéndonos por Madrid o en medio de la nada. Propongo dormir enredada entre tus sábanas y apoyada en tu pecho. Hacer de tu cuerpo un lienzo para mis dedos y dibujar en el cosas sin sentido.

         Pasaron unos pocos segundos, que a Marta se le hicieron interminables, nunca había pensado en pedirle salir a un chico, y menos hacerlo de una forma tan disparatada. Se oía el "tick tack" de su reloj, iba despacito, sin prisa. Todo a su alrededor había parada, se había quedado anonadado con lo que acababa de decir. Todo menos Dani, que esbozando una sonrisa picarona contestó:

- Estas loca, de remate, pero a partir de ahora propongo que seas mí loca enamorada.




martes, 1 de noviembre de 2011

Remake.

       Tu, yo y la puesta de sol. El trípode, la cámara y millones de fotos a una puesta de sol única y mágica. Sentados sobre la arena, halábamos de cosas serias, de cosas importantes de verdad, de la forma de las nubes, del color del sol, de como comen los gusanos... Y de cosas con menos importancia los pensamientos, los sentimientos... cada una de las cosas que nos pasaban por la mente y recorrían todo el cuerpo haciendo sentir sensaciones...

        Sonaba la música de tu móvil, una de esas canciones que ya nadie escucha. No parabas de hablar y a cada frase que decías le dabas una calada a ese cigarrillo ya casi consumido. Mirábamos el horizonte, sabiendo que quizás fuéramos los únicos que no ignoraban que no iba a haber otro atardecer igual. Si juntamos las palabras que decías, hablabas de un chica, según tu descripción, no pertenecía a este mundo. Era guapa pero a la vez tenía ese no se que, y ese que se yo, que yo que se.  Me hablaste sobre esa persona y tus ojos brillaban llenos de magia con cada adjetivo que dabas sobre ella. Encendiste otro cigarrillo, de esos que pregnan tus labios con un ligero sabor a chocolate... Me miraste. Sin dudarlo me levanté para volver a darle al botón de la cámara, otra foto de esa puesta quedó grabada. "click" Un momento mas plasmado sobre una imagen que siempre me recordara a ti. Me di la vuelta me miraste, te mire y enseguida seguimos disfrutando de ese atardecer. 

       Los minutos eran tan largos como el humo que salia de aquel cigarrillo. Seguíamos hablando de aquella chica tan especial. Nuestros ojos estaban hartos de no verse, de que jugáramos con ellos para que nunca se encontraran. Veíamos como el sol iba desapareciendo dejando tras de sí el color anaranjado, mientras seguíamos diciendo frases sobre esto y sobre aquello. 

       Nos quedamos sin color naranja, ni rojo, ya solo quedaba el azul con pintas blancas de la noche. Entre los dos buscábamos la luna, aquella que si formaba un circulo significaba algo para nosotros. Nerviosos, no sabíamos por donde iba a estar escondida la luna esa noche. Que sea luna llena, murmuramos los dos. Que este completa. 

       No os diré como estaba la luna, pero algo pasó esa noche. No hubo besos ni declaraciones de amor eternas. Hubo sueños, ilusiones, e idioteces que haces con tus amigos, hubo nubes con forma de animales y animales que soñaban con estar en las nubes.

lunes, 24 de octubre de 2011

Una amiga comestible e inseparable

Miles de manos corren hacia a ti y abren sus bocas bien grande para quitarte un pedacito. Mayores o pequeños, todos tenemos un amigo inseparable. Aquel que te traía tu madre a la salida del colegio, que comprabas en la cafetería para dar envidia a los demás. Se vuelve tu compañero por la mañana junto a los desconocidos de la universidad o te hace sonreír cuando lo dejas con el novio.

En el momento en el que entras por la puerta de tu nueva cafetería y la ves ahí brillante. En ese momento descubres que un lugar nuevo no es totalmente desconocido, allí esta ella para sacarte de ese pequeño caos. La ves y recuerdas los patios del colegio con tus amigos de siempre. En el instante en el que tu boca se llena de su dulzor, aquel sitio se convierte en el recreo de otros años. Bocado tras bocado todo se da la vuelta y te sientes menos rodeada de personas extrañas. Miguita a miguita caen recuerdos y se forman nuevos que te acompañan a lo largo de cada mordisco.

Se va acabando, y antes del ultimo mordisco, recuerdas anécdotas junto a ella. ¿De que están hechas realmente? Aunque no lo sepa nadie están hechas de partes intimas de una persona, de risas al lado de un radiador y de viajes a la papelera para tirar el envoltorio. Esta hecha de meses de Diciembre comiendo con guantes y de meses de Junio en los que los exámenes no dejan disfrutar de ellas. Están hechas de una piel marrón, cultivada por personas con el mismo tono de piel y amasadas durante horas, con cariño, por una señora mayor que pone un pedacito de su corazón en cada trocito.

Un corazón hecho a mano, que te cuesta poco mas de un euro. Un corazón que estés feliz o estés triste te hace compañía. En los ojos de un niño, enorme, irresistible e interminable. A las retinas de un joven, un desayuno estupendo para recordar y degustar. Da igual por donde empieces a morder que siempre, una boca o una mano agena te deja sin saborear un trozo.

Cada vez que giras la esquina, te llega un olor conocido. Ese que te hace recordar, pero un mismo alimento, ella. Y cuando giras, la ves, con un haz de luz, llamándote a gritos. La miras por el rabillo del ojo para que se calle, pero ahí sigue, tentadora, haciendo despertar tus papilas gustativas. Solo una, solo ella, la palmera de chocolate.

lunes, 3 de octubre de 2011

Cosas que nunca te dije.

Cuando arranca el autobús se te viene a la cabeza las millones de frases que le tenias que decir. Quizás sean cosas importantes como te quiero, no quiero que te vayas, eres mi héroe, te necesito o cosas menos vitales como yo te copie los apuntes, se me olvido regar las plantas o yo te rallé el coche.Pero nunca antes te habías planteado como decírselo, hasta ese momento, cuando le ves alejarse.

En este momento solo te quedan dos opciones, salir corriendo a comprar un billete para el próximo autobús hacia el mismo lugar o utilizar uno de esos medios electrónicos que han hecho del mundo un sitio más global. La primera, es la opción de Hollywood, esa que sale en todas las películas, es más, en el cine se exagera ya que ¡¡¡CONSIGUEN BILLETES DE AVION!!! y  no tienen ningún reparo en comprarselo. Pero, amigo, en la vida real no es así y muchas veces no nos queda mas opción que la segunda. Quizás, la menos romántica, la menos "humana" pero la única que nos hará quitarnos ese "come come".

Después de verle alejarse, y haber decidido como contárselo, te falta lo más difícil, quizás lo que te provoque mas quebradero de cabeza: Exactamente ¿Qué le digo?. Ensayas mil veces delante del espejo, te sientes ridícula mucha de ellas, pero otras te ves llena de fuerza y valor para decírselo. ¿Tan difícil es decir unas cuantas palabras?. En estos momentos esperaras una respuesta como :"Sigue a tu corazón" o "Dejate llevar" pero como bien hemos aprendido eso es más difícil que leer a Maquiavelo. Mi consejo es que lo medites bien, que hagas esquemas y que te sientes detenidamente a saber que le vas a decir.

Una vez decidido todo esto, nos queda saber a quien se lo vamos a decir. Pensareis que es claramente a la persona que se ha ido en ese autobús. Pero no hemos dicho en ningún caso quién es. La verdad en cada párrafo nos sirve para una persona diferente o para la misma, un amigo, un novio, un exnovio, una madre, un hermano, el compañero de piso, una abuela, una tía o un padre. Da igual ya que siempre nos damos cuenta de lo que tenemos cuando lo perdemos, y ahí es cuando nos damos cuenta de que hay cosas que nunca te dije.