lunes, 9 de julio de 2012

Amigos.

Tu crees, de verdad, que ser amigos es no quedarse sin conversación nunca. Estar siempre juntos y oír lo que verdaderamente quieres oír en cada instante. Crees que la amistad es ir por ahí favoreciendo a la gente, prestarles todo y esperar siempre algo a cambio. Crees que la amistad verdadera es contarte todos los dias lo que has hecho, como estas y que has comido.

Querido amigo, la amistad es simplemente el estar con una persona, con sus silencios y poder reflexionar a su lado. Estar con un amigo es discutir hasta que te salgan las tripas por la boca y al segundo siguiente reírte a su lado. Un amigo es aquella persona que te dice la verdad aunque sus consejos duelan. Aquel que aunque   estés un tiempo sin hablar con él, cuando le dices dos palabras que sepa como estas. Un amigo es aquel al que le puedes dar todo, sin pedirle nada a cambio porque sabes que haría lo mismo por ti.

Aquel que aunque vayas a irte a Barcelona y no puedas verle todos los días, seguirá estando ahí. A tu lado, acompañandote y dándote abrazos virtuales si hace falta. Aquel que pese a los kilómetros te piensa cuando le dices dos palabras. Aquel que cuando vuelvas estará esperando con los brazo abiertos y con ganas de estar contigo. Una simple persona, da igual el sexo, que simplemente con su compañía, real o virtual, hace que te sientas especial por tenerle a tu lado.

Y ahora, quiero dar las gracias a cada una de las personas que me hacen especial, que soportan mis vicios, mi desorden ( físico y mental) y a las que jamás pienso olvidar:

- Aunque a algunos no le guste, tengo que empezar por mis Marías, por esas dos idiotas que están deformando las escaleras con la forma de nuestros culos. Mis dos niñas que todos los días del año están a mi lado, ya sea simplemente pasando el rato, como disfrutando de unas mixtas o simplemente en silencio con nuestros vicios. A estas dos kinkis, Clara y Sara, he de decirlas que son de lo más importante de mi vida y que aunque no estemos ya todos los días en las escaleras, siempre estaré con ellas. En solo dos años me han demostrado mucho más que otras personas en siete. Os quiero mucho 3M.

- Al hombre al que más quiero en este mundo, a mi chico de cenas románticas con postre de crepe de dulce de leche. Al mejor amigo que nadie va a tener nunca, al que ya ha llorado por que me vaya aunque todavía no este claro. Con el que más risas me hecho y al que más cosas le he contado. Al que lo sabe todo de mí y yo todo de él. Eres imprescindible Fernando, cuatro años y los que nos quedan.

- A Mr. Lonely, aquel chico que conocí de una forma muy rara. Aquel que ya tengo lejos y aun así me saca sonrisas todos los días y más cuando las necesito. Al que me enseñó a valorar las pequeñas cosas. Del que nunca me podré olvidar por un simple mensaje que me mando mientras estaba en un autobús. Al único, al que me enseña cosas día a día y que me demuestra que la distancia no es el olvido. Se te quiere coronel Arturo.

- A mi Doodle, a la niña atrapada en cuerpo de mujer. A la única que me lleva a ver pelis de disney y me lleva al propio Disney. Con la que siempre voy a mirar atrás para volver a pasar todos aquellos momentos junto a ella. A la única e inigualable Mery.

- A alguien que es más que una amiga porque lleva mi misma sangre, a esa persona a la que no pienso decir nada porque estará pensando lo mismo que yo. A la que ha aguantado lo peor de mi en todas sus formas y lo mejor también. A la que siempre será mi niña, mi prima y mi coolcousin. A Ali, que no la puedo decir que la quiero, ni que la amo, porque no hay palabras que describan lo que siento por ella.

- A mi rubita, a la chica con la que llevo muchos años y muchos mas nos quedarán. A mi comedora de pavo profesional cuando las noches se vuelven amaneceres. A esa chica de los ojos azules que hace que te rias con ella solo con mirarla. A la que mas risas me ha sacado y en la que se que puedo confiar plenamente. A mi Dorayaki, a una de mis mejores amigas, te quiero rubia!

- A los dos chicos mas especiales que he podido conocer. A esos con los que tantas terapias de choque he hecho, a esos que no les conozco ni desde hace un año y ya parece una eternidad. A los mas locos de todo el CEU y a unos grandes amigos que no pienso perder nunca. A Paloma y a Sergio, gracias por estar ahi este año, aguantando todas y cada una de mis comidas de cabeza durante un curso. Como ya os he dicho que me vaya no significa que os piense olvidar porque aquí teneis a una gran amiga siempre, no lo olvideis.

- Y a muchos mas que el sueño y los sentimientos no me dejan describir, a aquellos que han entrado en mi vida y se han quedado ahí para siempre.

Gracias de corazón, por leer esta noche lo que mi cabeza quiere gritar, escondido en unas pocas palabras casi sin sentido que no pueden decir todo lo que quieren. 

lunes, 21 de mayo de 2012

Diario de abordo

Domingo treinta y cinco de un mes cualquiera del año en que tú y yo nos conocimos.
" Quiero dibujar sonrisas como la luna, y no me ayuda que no me quieras ver ya, ni en pintura"

Queridos navegantes de esta locura,

          Llegamos al día número mil ciento sesenta y tres de esta travesía. Los víveres se están acabando, el agua la tenemos que racionar como si de pan se tratara. No queda más que tres peces que pescamos ayer, cinco barriles de ron y tres litros de agua. Queridos pasajeros del barco pesadilla, os he intentado mantener sobrios durante todo el viaje, para que vierais con qué pies caminabais y hacia que rumbo. Llega el momento en el que se lo voy a dejar todo a la imaginación, que ya el alcohol os dejará ver solo lo que queráis ver. Yo ya no voy a participar más como capitán de esta pesadilla.

          Os mentiría si dijera que no he probado ese ron antes, que no bebí muchas veces para olvidar nuestras tardes deambulando por este mar. No os dí, pues pensé que sería mejor para vosotros no probar ese liquido dorado que solo os haría perder la cordura. Llegado este momento he de confesaros que nunca supe hacia donde nos llevaba el rumbo que os indicaba. Nunca seguí ningún mapa, ni ninguna ruta antes navegada por un temido pirata. Os deje que me guiarais con vuestros propios pasos, hacia el camino que vosotros marcabais. No hemos alcanzado tierra, ni paraíso alguno... siento que debí exigiros un rumbo determinado.

          En este punto, en el que siento que trazamos círculos, os dejo este mensaje antes de beber ron hasta perder el conocimiento. Hemos superado a las temidas sirenas, con la ayuda de los dioses, hemos sobrevivido en el mundo de los cíclopes y al de las tinieblas. Y no he sido capaz de llegar sin probar un trago de este elixir a casa, no sé siquiera si seremos capaces de llegar a casa. Por lo que, temidos piratas del barco pesadilla, he de confesaros que solo hay una cosa a la que nunca he podido matar, y es al...

- ¡Tierra a la vista!, ¡Capitán estamos salvados!


El capitán arrancó la hoja sobre la que estaba escribiendo y la lanzó por la borda:


Domingo treinta y cinco de un mes cualquiera del año en que tú y yo nos conocimos.

          Queridos navegantes de esta locura,
           Hemos divisado tierra, se acabó el navegar a la deriva, volveremos a ser los temidos piratas de aquel barco pesadilla.


lunes, 7 de mayo de 2012

Bailar hasta desaparecer.

Los hielos se iban derritiendo poco a poco en la copa, los pies cada vez estaban mas inestables sobre aquellos finos tacones que la mantenían de pie. Todo daba vueltas, los minutos eran horas y las horas segundos. La gente bailaba loca y desenfrenadamente a su lado, la música no paraba de sonar, todo era tan extraño. 

A más de cien kilómetros de ella, estaba él. Tumbado en la cama, pensando como podía hacer para que aquel silencio que le rodeaba se pusiera a gritar. Y a su derecha un móvil, abierto en aquella conversación que tanto deseaba borrar del tiempo, hacer que desapareciera y que nunca hubiera existido. 

Los hielos se convertían en agua, no era capaz ni de mirar el móvil que no paraba de vibrar. Él, sería él, querría arreglar aquello que con tres palabras había destrozado. Había elegido con exactitud las tres palabras más perfectas para hacerla daño. Era una tontería y quizás nadie entienda nunca, salvo ellos, el poder que esas tres palabras tenían. 

No pienses más, se repetía él. Olvídate de él, le repetían a ella. Te sigue queriendo, se convencían los dos. 
Alargo la mano, y de la mesilla cogió su ipod, sin pensarlo eligió una canción al azar y se puso la música tan alta que llegó a ahogar sus pensamientos. Mientras, ella, se dejaba llevar por el efecto de los hielos, bailaba sin parar. Pensaba seguir bailando hasta desaparecer. 

Esa noche, el destino quería jugar con ellos, quiso hacer que no fueran capaces de olvidarse el uno del otro, ni tan siquiera por un segundo. Con la precisión con la que solo goza un reloj, fue capaz, el que mueve los hilos, de ponerles su canción en el mismo segundo. Se quedaron quietos, no podían ni respirar, en ese segundo todo se volvió negro, nada tenía sentido ni color. Ella salió corriendo, se estaba ahogando escuchando esa canción entre tanta gente. Él se ahogó en sus pensamientos, no podía salir de ellos. Y con la misma precisión, a los dos les llegó un mensaje, con las únicas tres palabras que podían resumir lo que solo ellos sabían: Maldita nuestra dulzura. 

martes, 10 de abril de 2012

Excepciones que confirman las reglas.

         Esto es para ti, es un trozo de esta locura de la que estamos formando parte. Es un trozo de esta excepción que jamás me arrepentiré de hacer. Hey! Quiero que sepas que todo esto es muy precipitado, que hay veces que me da miedo ir tan rápido, no quiero estamparme contra una pared. Pero hay otras que me da igual, que quiero sea el tiempo el que vaya rápido para poder volver a verte. Quiero que sepas, que no sé lo que me has hecho. No se si fue ese Sábado, o tus ojos oscuros, lo que sé, es que no quiero que esto deje de existir. 

         Dices que te encanta mi sonrisa, y he de decirte que eres tú el que últimamente más me la saca. Me encanta que en cada momento que puedes me escribas que me quieres. Me encanta ir sonriendo por la calle como una estúpida. Me encantan mis mofletes rojos cada vez que hablamos. Me encantas todo tú. Rápido o despacio, ¿Qué más da? No importa que la gente diga que vamos muy rápido, ni que algunos sientan celos de lo que nos esta pasando. Me importas tú en este momento y hasta que se me pase este encantamiento, todo lo demás me da igual. 

         Perro verde, no quiero perder esto. No quiero que más te quieros nos digamos menos signifiquen. Que ninguno se canse de la velocidad del otro. Sabes tan poco de mí y yo tampoco de ti, y sin embargo preferimos pensar en nuestro futuro e ir conociéndonos poco a poco en estos días que quedan. Espero que sepamos aguantar así hasta que llegue ese día.

      No sé quién leerá esto, ni siquiera sé si tú te enterarás de que esto está aquí. Pero hay muchas cosas que quiero decirte y esta es la única manera de la que me atrevo.Me dijiste que soy lo mejor que has conocido y yo he bromeé, te dije que me vas a enamorar, verdaderamente lo vas a conseguir. Tres palabras de amor, dos besos tímidos y tres sonrisas mordisqueadas y ahora no paro de pensar en ti. 

     ¿Qué tenemos? Nadie lo sabe, no tiene nombre, ni quiero que lo tenga. Estamos bien como estamos y creo que es lo único que importa. Quiero darte tantos besos como estrellas haya en el cielo y no pensar si esta bien o mal. Sólo quiero que sigamos como estamos hasta ahora, con nuestra pequeña locura, y no tener porqué poner un nombre a nada, simplemente estar. 

                                                                                 Gracias por ser como eres, te quiero.

Vivamos rápidos para no pensar. 

jueves, 1 de marzo de 2012

otra más de lo mismo.

Paré de contar las veces que miré a esos oscuros ojos marrones, las veces que vi como estos hacían correr el rimel por tu cara ya fuera de risa o de tristeza. Paré de contar las veces que me cogiste de la mano, las veces que sentí que por fin había encontrado algo, las veces que me puse nerviosa por estar a tu lado.
  Un día deje de contar las veces que te tenía a mi lado sin un teléfono de por medio. Las veces que soñé con estar de nuevo juntos, sin que importara nada más. Deje de contar tus besos, tus miradas, tus caricias y las risas tontas de madrugada. Paré de calcular el precio de los mensajes cuando solo estabas dos pisos encima mio.
  Ese día, deje que las pequeñas cosas se fueran y me quedé solo con lo "esencial" una fecha y una canción gastada de tanto escucharla. Lo perdimos todo cuando dejamos de vivir cada secreto como si fuera el ultimo y así nos quedamos.